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jueves, 23 de abril de 2015

Un postre de mi infancia



Recuerdo con mucha nostalgia cuando de niña mi abuela me hacía torrijas para la merienda.

Para quienos no las conocen (como mi esposo), es un dulce típico de las celebraciones generalmente de Cuaresma y Semana Santa en España.

Consiste en una rebanada de pan (habitualmente de varios días) que es empapada en leche o vino con miel y especias y, tras ser rebozada en huevo, se fríe en una sartén con aceite. Es un alimento de origen humilde.




La torrija aparece documentada por vez primera en un libro del dramaturgo Juan del Encina del siglo XV, en el que recomienda su consumo para la recuperación de parturientas. En el siglo XX, se hizo muy popular en los bares de Madrid, donde se servía como tapa junto al vino, pero su asociación con la Semana Santa no está clara. Quizás se deba a la necesidad de aprovechamiento del pan sobrante, que, durante el tiempo en que no se podía comer carne, era menos consumido.

En mi casa no era un postre de la semana santa, si no de todo el año. Recuerdo que mi abuela las hacía con cualquier pan que tuviéramos y las espolvoreaba con bastantate azúcar.

En estos días me di cuenta que tenía un poco de pan dulce que ya estaba duro, y como me da pena botar los alimentos, se me ocurrió hacer torrijas. Nunca las había hecho y tenía años sin comerlas, por lo que me tocó hacer un poco de memoría para recordar como las preparaba mi abuela.

Recuerdo que ella no usaba medidas para nada en la cocina y que la receta llevaba leche, huevo y mucha azúcar. Yo elaboré mi versión y sinceramente no quedaron nada mal. Les dejo la receta (sin medidas) tal cual las hice y espero sus opiniones.




Corté en pan en ruedas (la cantidad que tenía).
Coloqué leche en un platito hondo (al ojito) y le incorporé vainilla y canela en polvo.
En otro platito hondo agregué un huevo y lo batí ligeramente con un tenedor.
Pasé cada trozo de pan por la leche y luego por el huevo, las escurrí un poquito, las rebosé en azúcar granulada y las freí en aceite bien caliente, lado y lado.
Las serví y espolvorié con un poco de azúcar pulverizada.

¡Y a Merendar! 




Comparto contigo otros datos que te pueden servir

Los conocedores en la materia como El chef Jesús Puebla, repostero del Hotel InterContinental de Madrid, recomienda seguir estos consejos para hacer la torrija perfecta:

La mejor torrija es la que se realiza con pan casero. Recomienda usar un pan que sea del día anterior, pero si no es suficientemente compacto, advierte, no va a retener bien la leche.

Hay que empapar bien las torrijas en la leche y déjalas reposar en una bandeja. Es importante que dejes “descansar” las torrijas durante unos 5 o 10 minutos para que el pan adquiera bien todo el sabor de la leche.

Para freír las torrijas el aceite debe tener una temperatura de unos 170 grados. Para saber si ha alcanzado la temperatura adecuada, el chef recomienda echar en el aceite una peladura de naranja. Cuando chisporrotee podemos empezar a introducir las torrijas, manteniendo el fuego a media potencia y dando la vuelta a estas para que se frían por las dos partes.
 
Durante la fritura es importante estar atentos a que las torrijas no se quemen. Si vas a hacer bastantes, no debes olvidar colar el aceite cada cierto tiempo (Puebla lo hace cada 15 torrijas aproximadamente) para quitar la rebaba del huevo. Así evitarás que las torrijas se llenen de los puntitos negros, tan habituales como poco agradables.


http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-04-17/como-hacer-la-torrija-perfecta-en-5-pasos_117053/

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